Laia es una niña que come muy a menudo y poca cantidad, con lo que todo el día está enganchada al pecho de su madre. A pesar de ello, Mireia tiene muchas ganas de dárselo y además la niña va ganando peso sin problemas. Pero cuando llegan las visitas, Mireia se pone muy nerviosa porque no paran de asegurarle que la niña pasa hambre y de aconsejarle que le dé biberón. Además, los visitantes no la ayudan y esperan que les prepare un café.
Cuando está sola y ve que llegan visitas tiene ganas de no abrir la puerta a nadie, pero se siente mal... y finalmente las acepta.
––¿Cómo podrían resolver la situación Mireia y Ana?

