Mireia y Ana han tenido a su hija hace 7 días, Laia. Fue un parto largo y, al final, requirió fórceps. Mireia necesitó muchos puntos y le duele el perineo. Laia es la primera nieta de la familia, así que los abuelos quieren ver a la niña a todas horas y no paran de hacer visitas.
Laia es una niña que come muy a menudo y poca cantidad, con lo que todo el día está enganchada al pecho de su madre. A pesar de ello, Mireia tiene muchas ganas de dárselo y además la niña va ganando peso sin problemas. Pero cuando llegan las visitas, Mireia se pone muy nerviosa porque no paran de asegurarle que la niña pasa hambre y de aconsejarle que le dé biberón. Además, los visitantes no la ayudan y esperan que les prepare un café.
Cuando está sola y ve que llegan visitas tiene ganas de no abrir la puerta a nadie, pero se siente mal... y finalmente las acepta.
––¿Cómo podrían resolver la situación Mireia y Ana?

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